miércoles, 5 de octubre de 2011

40 días en el desierto. Día 2: Reflexión sobre las inseguridades del amor


Lo más asombroso que tiene la vida, es la capacidad propia que tiene de sorprendernos en todo momento y es que la vida no es plana o aburrida, es un milagro, es un regalo, es una sorpresa envuelta en amor con ganas de ser abierta y disfrutada. Dios nos da la vida como regalo; Él nos toma del barro y mucho antes de crearnos, ya nos ama, nos anhela, nos espera, nos sueña y entonces nos concede existir. No existe la suerte o el azar en cuestiones de la vida, existe un plano del camino, las herramientas para ir construyéndolo y las decisiones que tomemos con respecto a como modificar el plano. Nada pasa porque sí, eso lo creo completamente, mi corazón confía en que ese ser maravilloso que me llamo a existir como muestra de su amor, sostiene mis pasos, me guía, me muestra, me carga, me arrulla, me acompaña.
Confieso que no siempre he tenido esa confianza y que muchas veces me he visto atrapada en la absurda necesidad que tiene mi mente de pensar, analizar, dudar, cuestionar, cada paso que vaya a dar o peor aun la estúpida necesidad de litigarse, autoconmiserarse, culparse cuando ya se ha tomado alguna decisión. Es propio del ser humano temer a lo que se ignora, eso explica ese miedo genético que le tenemos al futuro. Vivimos en pro de saber con certeza el camino que nos espera, acudimos a brujas, brujos, chamanes, esoterismo, astrología (en todas sus denominaciones) horóscopos, tarot y cuanta pseudociencia nos de la ilusión de poder desentrañar el futuro. Creemos falsamente que si sabemos los que nos pasará más adelante podremos estar preparados para lo que venga, nada hay más falso que esa idea. La vida es dinámica, está en cambio constante lo cual haría que tuviéramos que acudir a estos medios diariamente para poder estar al día con las predicciones de nuestro futuro. Cuando vivimos obsesionados con el futuro tendemos a olvidarnos del presente, obviando vivir cada momento, sopesar cada decisión, tener el corazón abierto a cada sentimiento naciente, por vivir pensando en el futuro suprimimos e nuestra vida el presente, sin caer en cuenta que inevitablemente no vivir correctamente lo que tenemos afecte ese futuro al que tanto tememos y así se convierte esta situación en un circulo vicioso.
Por eso he decidido aceptar vivir esta experiencia que hoy se me presenta al máximo, porque sé que esta oportunidad que Dios me está brindando tendrá un impacto en mi futuro y que depende de mi decisión vivirla como se debería, como Dios espera que la viva. Pude haber decidido huir, rogar e implorar para que me sacara de aquí, pero si llegué hasta aquí, es porque algo debo aprender. Como diría Martin Valverde " Dios bendice hasta las malas decisiones" pero si confío en el amor maravilloso que me tiene sé que estaré siguiendo su camino, pues sólo cumpliendo su voluntad puedo responder a un amor gratuito e inmenso como el que Él siente por mi.
Estando en silencio hoy, pensé sobre una situación en particular que se ha convertido en una bendición para mi vida, pero que también me ha exigido ser menos yo y arraigarme mucho más en Él, es éste uno de los motivos por los cuales también he querido continuar este camino por el desierto, pues creo que si consigo afrontar con integridad esta prueba, seré más completa, más sana, más fuerte para poder amar como Dios quiere y aprovechar al máximo esa bendición que me puso al lado. Y es que cuando has llorado noches enteras pidiéndole a Dios, añorando encontrar ese amor que se hace necesario, ese amor que te complementa, que te acompaña, que te obliga a salir de ti para darlo todo esperando nada, el amor de pareja que por tanto tiempo deseas, es inevitable no querer ser alguien mejor cuando te encuentras en el camino con que Dios mismo ha enviado un ángel del cielo para confiarte su corazón.
El amor que Dios me ha regalado, es ciertamente algo único, atípico, podría parecer extraño, pero cuando entiendes que la lógica del mundo no es la lógica de Dios, solo te queda aprovechar las bendiciones cuando llegan (sin preguntar más), dando gracias en todo momento y recordando que la otra persona es sólo un medio más mediante el cual Dios ha decidido compartirte su amor. El fin, la meta siempre debe ser y será Dios. Justamente por las condiciones atípicas de ésta relación, el mundo ha querido dañarme, las personas han creído que pueden juzgarme y por un amor (que aun no entiendo) me he convertido en objeto de criticas y juicios, señalamientos y acusaciones que me han dañado y han puesto a prueba mi fe. Cada vez que escucho un comentario, una critica o algo en mi contra, recuerdo como Jesús durante su audiencia con los fariseos y los ancianos del pueblo, respondió sabiamente a estas acusaciones, a cada golpe que le propinaban injustamente y aunque me cueste (pues mi orgullo y mi soberbia son altas) intento al máximo concentrarme en las muestras de amor que Dios me da a través de estas situaciones.
Nadie dijo que amar fuera fácil, de hecho he empezado a sospechar que cuanto más amas, más te duele, pero también existe un gozo más grande. Siempre he sido insegura, solo hasta hace poco he empezado a descubrir el verdadero valor que tengo, la persona maravillosa que soy (aun con todos mis defectos) he aprendido a verme sin asco, a no reprocharme, culparme o menospreciarme por experiencias que en el pasado me marcaron, por palabras que me convencieron de ser lo que no soy; pero a pesar de eso temo perder este amor hermoso que tengo, temo no ser suficiente y que por un error pasajero, el amor se quebrante y la fidelidad falle. No me he considerado nunca una mujer celosa, pero en este caso el celo es porque quiero procurar que nada ajeno dañe lo que Dios ha ido construyendo entre los dos. Acepto que ciertas cosas del pasado aun me atormentan (como cierta falla que fue cometida con alguien hace un tiempo) y confieso que eso aumenta mi inseguridad, pero aunque me encantaría poder prohibirle todo contacto con ella, en medio de la molestia que su amistad me genera recuerdo que el amor se debe vivir en la libertad del otro; que como diría San Pablo "...para ser libres nos liberó Cristo..." y que si Dios siendo quien es no toma decisiones por nadie, pues yo tampoco puedo asumir esa posición, porque por sobretodo el amor sin confianza no es amor y el amor que pierde libertad como una llama sin oxígeno está destinado a perecer. Con situaciones como está es que siento que Dios me da bofetadas como diciéndome: "Deja la soberbia, el orgullo y la altivez, acepta humildemente que no sabes amar y solo así dispondrás realmente tu corazón para empezar a aprender..." Amo ese amor responsable que "papadio'" tiene conmigo.
Ya está cayendo está noche en el desierto, el silencio se hace profundo, la oscuridad va absorbiendo con su manto la luz del día, la luna aun no aparece, pero el cielo despejado me permite regocojarme en la majestuosa belleza de las estrellas y me permite contemplar la hermosa luz que despliegan. Entonces pienso en ese pasaje del evangelio de Mateo en el que Jesús dice: "Ustedes son la luz del mundo." y reflexiono porque cuando se está en una oscuridad tan profunda logras contemplar la belleza real de la luz y es que a veces estamos tan acostumbrados a ella que pasamos por alto su belleza, pero cuando nos falta y la vemos tenuemente entendemos verdaderamente lo maravilloso de su belleza. Así termina mi noche en este desierto, abrazada por el cansancio y el sueño, arropada por la brisa cálida del soplo de Dios y acompañada por el hermoso brillo de un grupo de estrellas que esta noche velaran mi sueño regalándome su luz.

martes, 4 de octubre de 2011

40 días en el desierto. Día 1: Inicio de un largo camino.


No es secreto para nadie y mucho menos para las personas creyentes como yo, la historia de los 40 días en el desierto que tuvo que soportar Jesús antes de empezar su misión redentora en el mundo. 40 días en los que al hijo de Dios se le tentó con todo aquello que cualquier ser humano desearía tener: Poder, riqueza, prosperidad, vida eterna. Y ahora yo, una simple criatura del Señor, una más como todos ha sido arrinconada por el mundo hasta este espacio llamado "desierto", y aunque un poco cansada por todo el camino que me trajo hasta aquí tengo la esperanza que este duro camino que me toca recorrer, me prepare apropiadamente para poder cumplir con mi propia misión en esté mundo.
Llevo a cuestas, sentimientos de resentimiento, de enojo, de cansancio, de dolor, de un malestar profundo que solo proviene de mi propia incapacidad de responderle a quien me lo ha dado todo sin pedirme nada. No soporto ver como fallo, como le fallo a la gratuidad de su amor. Como diría San Pablo en su carta a los Romanos "...pues no hago el bien que quiero, sino el mal que aborrezco..." y muy a mi pesar me siento débil e inútil, como batallando en una guerra que ya he perdido contra mi propia carne. Soy humana, el pecado esta impreso en mi piel, pero también he visto las maravillas de la redención y temo no lograr nunca esa alegría plena que sienten quienes han conseguido abandonarse confiadamente en Sus manos. Me gana mi soberbia, mi lujuria, mi orgullo, me gana todo aquello que va en contra suyo, por eso espero que caminando por este desierto encuentre el sentido real de ese sentimiento perfecto que se tiene solo cuando se ha aprendido a contemplar el amor real, el amor perfecto, el amor de Dios.
Para este viaje no traigo nada, mi equipaje son mis propios demonios, esos que espero exorcisar de a poco. El peso de estos cadáveres que llevo a cuestas, estas culpas, estos malditos sentimientos que me mantienen atada entre el deseo de serle fiel y servirle sólo a Él y el llamado del mundo convenciéndome de ceder a sus placeres. Tendré que caer, comer tierra, pasar hambre, pasar sed, me dolerán los pies, mi corazón se detendrá por tanto dolor y querré renunciar, pero está vez no puedo, está vez me debo a mi misma el brindarme la oportunidad de perderme en su presencia para encontrarme finalmente. Como diría Serrat "...caminante no hay camino se hace camino al andar.." recorreré las sendas que Él me indique y cuando sienta -como en este momento- que el mundo me ha dejado sola, entonces como Él lo hizo oraré, me abrazaré más fuerte a esta cruz que es bendición y recordaré que aunque todos me den la espalda, aunque nadie me recuerde, aunque quienes dicen amarme me nieguen, yo no voy sola por este camino, Él va a mi lado sonriéndome, animándome, amándome, alentándome. No hay dolor más punzante que el de la soledad, pero que alegría más grande cuando en la soledad de tu alma, encuentras la compañía perfecta que ningún ser humano te dará.
Así sin saber como, he querido seguir mi corazón, porque siento que me está hablando, porque siento que está a mi lado, porque espero ser digna en algún momento de escuchar Su voz. Me resguardaré en el sitio privilegiado que Él me ha separado, me alimentaré de Su palabra, me arroparé con Su aliento y me encontraré en Su voz. Sé que no será sencillo, sé que me costará mucho porque mi instinto está al acecho, como tigre en la selva esperando pacientemente a la gacela que se convertirá en su cena; así ronda el pecado en mi vida. Esté desierto me permitirá guardar en el silencio de mi alma, cada lección que aprenda, cada señal que me guíe, cada palabra que me regale. Habrán noches de llanto, de rabia, de resentimiento, de ira; habrán noches en las que renegaré y querré alejarme, pero sé que cuando vea el primer brillo del día me daré cuenta que todo en la vida pasa mientras se tenga disposición para luchar aun a pesar del cansancio. Deberé repetirme "No te rindas, la meta es lejana , pero vale la pena luchar para poder llegar a ella..." Mi meta eres Tú, mi amor...mi amante perfecto, mi mejor amigo, mi padre, mi hermano, mi todo. Que no se me pierda en la cabeza y que retumbe en mi corazón que mientras te tenga a ti, todo valdrá la pena, porque no hay amor más grande que el tuyo.
Esta es mi primera noche en este desierto, noche nublada, algo turbia e infestada de sentimientos, emociones y pensamientos que espero se conviertan en oración. Que guarde Señor mis sentimientos en mi corazón y que no vaya por la vida regalándole a cualquiera este amor que solo debe ser para Ti, pues sólo Tu no fallas, sólo Tu no lastimas, sólo Tu estás...Mi primera noche en el desierto, añorando un amanecer contigo e intentando guardar energías para continuar éste camino.

martes, 24 de mayo de 2011

NERPUV: Vertigo

Me ahogo. Creo que finalmente el peso de mis culpas me esta aprisionando el pecho. Si bien es cierto ya no hay corazón que lata dentro, pareciera que el dolor no expresado es tanto que de a poco ha logrado dilatarse hasta ocupar del todo mi pecho impidiéndome con esto respirar. Esta noche se siente distinta a las que he tenido desde algún tiempo, pero de una forma extraña las sensaciones que aparecen son conocidas, son algo cercanas. Ahora entiendo, así se debe sentir la gente normal cuando tienen un buen recuerdo, como que el solo pensar en eso los mueve hasta ese momento que añoran, reviviendo aromas, sabores, texturas, sentimientos...si!! sentimientos, esos visos claroscuros que solo habitan en mi memoria, pero que desde hace algún tiempo no logro expresar. Debería ya haberme acostumbrado a lo vacío de la alcoba, a fin de cuentas desde que mi último amante huyendo de mi naturaleza decidió partir, no ha habido más nadie que ocupe el espacio que antes su cálido cuerpo ocupaba.

Me siento cansada. Pero no debe ser nada raro en alguien que ha caminado tanto, alguien que ha recorrido y conocido tanto, aunque deber ser atípico para alguien que ha vivido tan poco, sentir tanto cansancio. No quiero moverme, me pesan los parpados y se siente tanto el olor a soledad que si mi corazón latiera, dejaría de latir en este momento para no sentir más esta tristeza que me embarga. Estoy sola, pero acaso como no estarlo ¿quien desearía en sus cabales pasar tiempo con un monstruo como yo? Eso me preguntaba cuando miraba el brillo en la mirada de mi joven amante, pero también confirme mis sospechas cuando cansado de mi, se marchó sin decirme para donde se iba, con el brillo en la mirada opaco y el corazón herido, honestamente de haber sido él, yo también me hubiera marchado y es que siendo honesta de poder hacerlo, me abandonaría ahora mismo.

Si tuviera alma, me dolería, pero a falta de una tengo este cuerpo que a pesar de no estar vivo del todo, le duele el frío de esta maldita ausencia que se me esta tatuando en cada célula, en cada vertebra, en cada parte de mi. ausencia de fe, pues pareciera que hasta Dios mismo decidió darme la espalda y ya no sé como creer. Ausencia de vida, pues no solo porque mi corazón no lata refleja mi carencia de vida, sino que la falta de alegría en mi rostro, mi carencia emocional y mi soledad absoluta me han llevado a sentirme muerta, a sentirme vacía y estar así de cansada. Ausencia de paz, pues cada vez que cierro los ojos, el recuerdo del rostro de cada una de mis victimas me impide dormir tranquila y logra alejar la poca paz que pueda existir en un monstruo como yo. Ausencias, ausencias de todas las formas, tamaños, colores y formas son las que me tatúan el cuerpo marcándome y haciendo que duela el solo respirar.

El aire se siente más denso esta noche, pareciera el preludio de mi última cacería, aunque confieso que hoy tenía ganas de terminar el día de otra forma, dormida en el abrazo de algún buen amante, bebiendo vino para olvidar las penas, abrazando a mi familia, besando los labios de aquel que incansablemente me dice "te amo", agradecida, feliz...ja!! pero eso solo existe en el mundo infantil de las fantasías que he logrado rescatar de la podredumbre de mi alma, ahí es donde yacen escondidas por temor a ser encontradas y destruidas por lo inmundo de mi realidad. Ellas son las que me abrigan, en noches frías como estas en las que la urgencia de encontrar alimento se ve suplida por un vago afecto y un estúpido recuerdo de algo que ya no sé si volverá...

Así se siente entonces el vértigo que produce esta caída, pues cualquiera que conozca a este monstruo diría que no se podía caer más bajo, pero cuando se sigue viviendo aunque sea a medias, poniéndose de pie cada día, siempre se corre con la posibilidad de caer cada vez más y más hondo. A fin de cuentas cuando falta amor, falta vida y si falta vida siempre se puede caer más hondo.

domingo, 22 de mayo de 2011

DESDE EL CAMPO DE BATALLA...

HOLA:
No hay muchas cosas nuevas que contarte, todo es igual nada cambia, mismos rostros, mismos sonidos, mismo paisaje, cuando se esta en guerra nada es nuevo, hasta la muerte misma se convierte en rutina, en una compañera más de viaje, en una confidente más. El frío de esta noche me hace extrañar mucho más el calor de tus brazos, añoro infinitamente saberme segura abrazada a ti, pero la dura y parca caricia de la soledad me recuerda constantemente que no estas. En las mañanas no queda mucho tiempo para pensar, para sentir, para reflexionar, entre disparos, bombas, herido y muertos, no encuentras el silencio suficiente para poder viajar mentalmente al sitio donde se encuentra eso que tanto amas, que en mi caso eres tu.
Las noches aunque frías, muestran un rostro más amable de la guerra, al menos entre tanta oscuridad no ves tan de frente el desastre, la destrucción y el dolor que descubre la mañana con los primeros rayos de sol. Es justamente esta calma aparente la que me permite pensar en ti. ¿Cómo has estado? ¿Me extrañas tanto como yo a ti? No te imaginas lo mucho que extraño tus besos ahora que estamos lejos, ahora que las condiciones adversas han resecado mis labios y que solo empeoran por la ausencia de los tuyos. Te confieso que en noches como esta, me abandona la esperanza, dejándome a merced del desespero y la inquietud. No quiero luchar más, tanto dolor, tanta tristeza no es lo suficientemente valida como para alejarme de ti por esto; pero al mismo tiempo recuerdo tu sonrisa y me imagino el brillo que tendrán tus ojos el día que me veas llegar y renuevo las fuerzas obligándome a continuar solo por la esperanza de volverte a ver y créeme hablar de esperanza en un campo de batalla no es tarea fácil.
El enemigo es astuto, ha utilizado su mejor artillería para intentar derrotarnos, pero solo por gracia divina aun algunos continuamos en esta guerra. Cuando he pensado en rendirme y no continuar, recuerdo tus palabras de animo y aliento diciéndome que esto por duro que parezca vale la pena, que por amor vale la pena luchar y que a pesar de los tropiezos, las heridas, las lagrimas o la sangre derramada vale la pena entregar la vida por lo que uno cree y es por eso que a pesar de no querer continuar aquí estoy en una trinchera fría y sin tus abrazos para darme calor, pero retomando fuerzas estas horas para seguir luchando por esto, para seguir luchando por ti. No sé si lograré salir con vida de esta guerra, pero en caso de no hacerlo me llevo la satisfacción del deber cumplido y muero rindiéndole honor a mis ideales, a eso que me ha puesto de nuevo en un campo de batalla: EL AMOR.
Al fondo parece que suena el primer disparo de la mañana, eso anuncia un nuevo día de batalla, me entristece no estar a tu lado para amanecer contigo, pero espero que esta carta te confirme que a pesar de la distancia y de las condiciones adversas que nos mantienen separados mi corazón te sigue amando y si sigo en pie en esta lucha a pesar de las heridas que me han sido propinadas es porque mi corazón sigue latiendo al unisono con el tuyo y mi ser entero añora el momento en que finalmente pueda tenerte frente a mi, tu me abraces, me beses y puedas escucharme decir los "te amo" que no he podido decirte.
Desde la distancia me despido, recordándote que en sueños podemos vernos, mientras nos regala ese milagro Dios y la realidad....
UN TE AMO X INFINITAS VECES..
TUYA SIEMPRE...
YO